Praza, un novo xornal. Un espazo no que atoparse

Un grupo de persoas (entre elas, Manolo Barreiro, Filipe Diez e eu mesmo) levamos meses traballando no deseño dun novo xornal dixital. Porque é necesario (cada vez máis) e porque é posible facelo. Porque hai milleiros de galegas e galegos que non teñen un medio de comunicación na rede no que confíen, que queren ler un xornal de calidade, en galego e que lles conte a parte da realidade que o resto das cabeceiras non lle está contando. Porque queren un espazo no que atoparse e debater. Un xornal dixital moderno, conectado co mundo e aproveitando todas as posibilidades da información en tempo real e multimedia, un xornal aberto e colaborativo, en permanente intercambio con outros medios galegos, cos lectores e coas organizacións sociais e os internautas. Aberto tamén no político, sen filiacións partidarias e apostando por unha axenda temática propia, distinta á dos medios convencionais. E moi preocupado polo traballo xornalístico, base de calquera medio de comunicación, tanto dos redactores coma dos colaboradores xornalistas, que en Praza serán (como debería ser obvio) retribuídos.

Podedes ver unha presentación do proxecto entrando na páxina prazapublica.com

Este non é o deseño definitivo (xa houbo algúns cambios dende entón), pero é para que vos fagades unha idea. Nas vindeiras semanas Praza Pública (“Praza”) presentarase en toda Galicia, na procura de apoios. O xornal quere ser autosustentable, con publicidade, patrocinios e coas achegas dos lectores, que serán os propietarios reais de Praza. A información é cara, e ou ben a pagan os anunciantes, ou ben os lectores. E o que paga, manda.

Praza primará os temas a fondo, as reportaxes de investigación e as entrevistas en profundidade, emprestando unha atención á política e cultura galegas, aos movementos sociais e a economía solidaria e os consumidores, a unha visión alternativa da información internacional, e ás noticias científicas e das novas tecnoloxías.

Será un medio aberto, coa atención posta en todas as conversas e fluxos da Internet galega, á construción colaborativa de información cos propios lectores (crowdjournalism), á curación e selección de contidos publicados en Galicia e en todo o mundo, e á presentación gráfica das informacións, coas achegas de vídeo e infografía e unha avanzada e fermosa arquitectura realizada por A Navalla Suíza.

Será un medio transparente, do que os lectores e asinantes saberán en todo momento a orixe dos ingresos económicos e os custes de funcionamento.

Publicado en internet, movementos sociais, praza, prensa, xornalismo | 12 Comentarios

Los jóvenes sí participan en política (aunque de otra manera)

En los últimos años se viene produciendo una reacción contra la idea de que el público masivo está “tan pobremente informado” que sus opiniones carecen de contenido político real, tal como fue insinuado por varios expertos y líderes políticos. Seguramente debemos hablar, en cambio, de una racionalidad de baja información, y se deben estudiar las formas en que los votantes emplean atajos cognitivos (cognitive short-cuts), proporcionados en gran medida por los medios de comunicación, para tomar sus decisiones políticas y para basar sus tomas de posición. Por lo tanto, la gran masa de votantes dispone de una información limitada pero suficiente para decidir su voto; como decía Gamson en Talking Politics, “los ciudadanos no son tan tontos ni están tan mal informados”. Si fuera cierto que los votantes no emplean ningún tipo de elemento racional a la hora de decidir su voto, los resultados de las elecciones serían mucho más inciertos y los temarios y agendas de políticos, medios y ciudadanos serían totalmente distintos.

De igual manera, la vías de participación política también son más amplias y diversas de lo que se suele aceptar convencionalmente, sobre todo en los nuevos medios digitales, y sobre todo entre los más jóvenes. Estamos viviendo desde hace años la emergencia de nuevos espacios para el activismo, así como nuevos repertorios de movilización. Hace falta, por lo tanto, prestar más atención a estas formas no-ordinarias de atención y participación política. Contradiciendo la idea de que la mayor parte de la población no se interesa por la política, en la práctica la gente discute sobre política, seguramente no de la forma canónica o con los conceptos que los sectores más informados emplean, pero discuten.

Tom P. Bakker y Claes H. de Vreese analizan en el número de agosto de Communication Research las formas de participación política de la juventud holandesa, en especial las modalidades más informales. En Good News for the Future? Young People, Internet Use, and Political Participation los investigadores concluyen que “Positive relationships between online communication and noninformational uses of the Internet vis-à-vis participation are found. The research demonstrates how a wider and more contemporary conception of political participation, together with more detailed measures of media use, can help to gain better insight in the roles media can play in affecting participatory behavior among the Internet generation”.

De acuerdo con la teoría postmaterialista de Inglehart, los jóvenen que han crecido en periodos de bonanza económica, como los últimos cincuenta años en Occidente, tienen más probabilidades de priorizar valores postmaterialistas. En Young people, political participation and online postmaterialism in Greece, publicado en New Media & Society, Yannis Theocharis busca en los valores postmaterialistas de la mayoría de la juventud occidental las razones de su desinterés por las formas tradicionales de participación política, así como su preferencia por nuevas formas de activismo online y offline, que han ganado peso en los últimos meses en las protestas griegas.

Publicado en comunicación política, internet | Comentarios desactivados en Los jóvenes sí participan en política (aunque de otra manera)

Los medios como cómplices de una democracia sin ciudadanos

Arturo Arriagada (Universidad Diego Portales de Chile) y Sebastián Valenzuela (Universidad de Texas) defienden en Politics without Citizens? Public Opinion, Television News, the President, and Real-World Factors in Chile, 2000-2005, publicado en el número de julio de The International Journal of Press/Politic, que las principales decisiones políticas, en cuanto pudiesen tener repercusión en la opinión pública, son negociadas por el poder político y los grandes medios de comunicación, con escasa incidencia de la ciudadanía. Los autores destacan el enorme poder desarrollado por las grandes televisiones chilenas y la manera en la que las opiniones de los ciudadanos son despreciadas por las élites políticas y mediáticas. Este mecanismo negociador, el otorgamiento de credibilidad y la gestión de la realidad publicada y las posibles reacciones de la opinión pública, han convertido a los medios de comunicación tradicionales en cómplices de los abusos del poder y del mantenimiento del status quo. Han determinado asimismo la imagen devaluada de los medios y los propios periodistas entre los ciudadanos en la actualidad.

Publicado en cidadanía, comunicación política, periodismo, revolución conservadora, televisión | Comentarios desactivados en Los medios como cómplices de una democracia sin ciudadanos

Los periodistas jóvenes: eficaces, cínicos y quemados

Bien preparados, pero quemados; eficaces pero muy rápidamente cansados de su profesión. Y seguramente como mecanismo de defensa más cínicos incluso que los profesionales de más edad, y desde luego que los jóvenes trabajadores de otros oficios. Así son los jóvenes periodistas según el estudio que Scott Reinardy (Universidad de Kansas) publica en Journalism bajo el título de Newspaper journalism in crisis: Burnout on the rise, eroding young journalists’ career commitment. En su investigación, Reinardy destaca que son los más cínicos los más próximos al estado de burnout. El dato más relevante de su investigación, sin duda, es que tres de cada cuatro periodistas menores de 34 años manifiesta su deseo de abandonar la profesión o tiene serias dudas sobre su continuidad. Los que más valoran la posibilidad de abandonar la profesión son los que trabajan en periódicos locales. El último informe sobre las condiciones laborales de los periodistas gallegos, editado por el Colexio de Xornalistas de Galicia, muestra una realidad parecida. No es de extrañar.

Publicado en crise económica, periodismo, prensa | Comentarios desactivados en Los periodistas jóvenes: eficaces, cínicos y quemados

Los zombies como metáfora de un Occidente cargado de miedo

Los zombies están de moda. En la cultura popular proliferan películas, series, novelas gráficas, saltando por encima de las tradicionales restricciones de producto de nicho y sus limitaciones de alcance masivo. Jon Stratton, profesor de la Curtin University australiana, publica en el número de junio del European Journal of Cultural Studies un estudio ligando este renovado interés por la invasión de ejércitos mudos, insaciables y en apariencia imparables con el palpable miedo de las opulentas y acomodadas sociedade occidentales a equiparables invasiones más plausibles: Zombie trouble: Zombie texts, bare life and displaced people. Inmigrantes, legales e ilegales, que buscan un mejor presente en Europa y Estados Unidos, parados, personas sin hogar, desplazados por catástrofes…, asustan a las clases medias, medias-altas y altas de los países desarrollados con la posibilidad de perder sus privilegios.

Stratton recupera a Giorgio Agamben para establecer la comparación entre los zombies y estos colectivos, unos y otros, caracterizados por la desposesión, la bare life de la que hablaba Agamben. El autor afirma, además, que los zombies tienen las mismas características de los trabajadores o esclavos llevados al punto de agotamiento, y que lo más característico de los textos sobre zombies es la importancia concedida al refugio en el que los humanos sanos pueden protegerse de la invasión de los desposeídos.

El miedo a perder los privilegios adquiridos que impera en Occidente es el responsable inconsciente del renovado interés por el género? Umberto Eco escribió sobre la relación entre el relato de terror y la historia sociopolítica, ligando el expresionismo alemán al ambiente sociopolítico de los años veinte y treinta en la Alemania que veía ascender el nazismo. Y de igual manera Siegfried Krakauer analizaba que en el cine expresionista alemán desde el Doctor Caligari de Wiene hasta el Nosferatu de Murnau, se retrata el padecimiento de la sociedad alemana antes del advenimiento de Hitler al poder.

Publicado en cine, crise económica, inmigración | 2 Comentarios

Nuevos medios en África: El periodismo construyendo sociedad

El último número de la revista Journalism se dedica de modo monográfico a analizar la función que el periodismo, en especial los nuevos medios e Internet, cumplen en distintos países de África, y su papel como vías de socialización, generación de consensos y mecanismos y espacios de democratización y de construcción nacional: New media and journalism practice in Africa: An agenda for research.

El número analiza la cuestión desde distintas perspectivas, desde la importancia de los teléfonos móviles para el ejercicio del periodismo en Zimbabwe (Between the newsroom and the pub: The mobile phone in the dynamics of everyday mainstream journalism practice in Zimbabwe), las experiencias de periosimo ciudadano en Sudáfrica (Empowering the youth as citizen journalists: A South African experience), las iniciativas periodísticas online entre la diáspora etíope (Journalists or activists? Self-identity in the Ethiopian diaspora online community) o la constestación a través de blogs al régimen zimbabwés (Blogging down a dictatorship: Human rights, citizen journalists and the right to communicate in Zimbabwe).

Publicado en África, internet, periodismo, xornalismo | 1 Comentario

Proxecto xornalístico e proxecto político

Todo proxecto xornalístico é ontoloxicamente un proxecto político, en primeiro lugar porque todo é política e así debe ser reivindicado, pero sobre todo porque o xornalismo implica sempre unha toma de posición na xestión dos asuntos públicos e unha delimitación do punto de vista que se deita sobre a realidade. Porén, asistimos moitas veces a proxectos xornalísticos que sofren unha excesiva supeditación a unha función preconcibida de creación de marcos de significación ou de conformación da opinión pública ao abeiro dun proxecto ideolóxico.

Matino nestas cousas a respecto dun fío de comentarios, punzantes coma adoito, de Arume dos Piñeiros falando do peche da edición impresa do Xornal. Arume pregúntame “non cres que tanta insistencia en ocupar un espazo político (esa cousa bourdieuiana case) impide ao tempo desenrolar un producto de eficacia probada?” e considera que no Xornal “era demasiado evidente o carácter de lobby ou think tank indisimulado que tiña: a creación dunha (medio) burguesía galega e galeguista capaz de vertebrar o país”. Considero, así o dixen en varias ocasións, que o Xornal era un bo produto xornalístico e que se ben é certo que no seu intento de representar de xeito coherente á maioría social que en Galicia vota a PSOE e BNG e á gran masa que pensa en clave de país nalgún momentos se lle vían as costuras, o discurso ideolóxico non era forzado, non máis que en El País, Público ou ABC.

Pero interésame o debate sobre a autonomía do proxecto xornalístico no que tamén entra Alberto Quián nun magnífico artigo publicado onte:

Lo que tenemos ante nosotros es un problema de gestión empresarial y periodística, enmarcado además en el contexto de una crisis económica global, de una crisis sectorial del periodismo que viene ya de largo y de lo que algunos llaman la burbuja mediática, en la que tienen mucho que ver esos empresarios ajenos al mundo de la comunicación que meten sus garras en el sector para sus chanchullos políticos y empresariales (no hay pan para tanto chorizo, o lo que es lo mismo, no hay mercado para tanto traficante de información), y los partidos que auspician proyectos de comunicación sectarios.

E Alberto conclúe poñendo o foco no que tamén ao meu xuízo é a clave: o que conta é o proxecto xornalístico, a calidade do produto. E ninguén pode pretender que un medio de comunicación se sosteña con axudas institucionais; se chegan, benvidas sexan, pero no deseño inicial hai que concibir unha cabeceira sustentable á marxe delas:

Ningún periódico cierra por falta de subvenciones y, en caso de que esto se produjera, deberíamos entender que se trata de un negocio deficitario y un fraude periodístico. Los medios cierran por falta de público, por falta de ingresos publicitarios, por malas gestiones empresariales, por operaciones especulativas, por aburrimiento de sus propietarios… Lo ominoso es crear una empresa periodística privada con la idea de vivir de las ayudas públicas y de favores políticos.

Os erros do Xornal
Faríamoslle un fraco favor ao Xornal e a un posible xornalismo alternativo se agora creásemos nel un fermoso cadáver. Os cadáveres nunca son fermosos, morren despois dunha enfermidade ou teñen restos de metralla na pel. É obvio que á marxe das presións políticas ou da posible cicatería ou cegueira do que debería ter sido o seu público obxectivo, o Xornal tiña eivas xornalísticas que limitaban o seu atractivo perante os posibles consumidores, en boa medida motivadas polos sucesivos recurtes no cadro de persoal até chegar ao mínimo que podía sacar cada día unha cabeceira á rúa.

É importante ter unha visión clara da estrutura da prensa galega (singular e complexa polo dominio que seguen exercendo nos seus ámbitos locais ou provinciais cabeceiras históricas de propiedade familiar, coa conseguinte importancia das ligazóns políticas cos poderes territoriais. E ademais cunha competencia falseada polas axudas públicas aos medios afíns), e tamén os mecanismos sociopolíticos que determinan os hábitos dunha suposta comunidade lectora ideoloxicamente afín. Porén, a iso, que é importante, hai que sumar un algo máis, que determina o éxito ou fracaso dun proxecto.

Podemos discutir sobre a liña política, sobre a lingua empregada ou sobre a debilidade dalgunhas seccións (sigo pensando que nas outras cabeceiras galegas estas seccións se cadra máis febles: españa, mundo, deportes…, non teñen máis calidade cás do Xornal). Podemos falar tamén dunha sección de opinión confusa e inconsistente por momentos. Ou de erros clamorosos, coma a desaparición do magnífico suplemento cultural que incluía nos seus inicios. En calquera caso a pregunta que debemos facernos é que buscan os lectores nun xornal diario hoxendía, por que razón seguen pagando un euro diario? (os que o seguen pagando, claro).

Un estudo recente afirma que a principal razón dos norteamericanos para subscribirse a un xornal impreso de ámbito local é precisamente a información de proximidade (49,6%) e a segunda as promocións (21%). E só un 14% cita como principal motivo a información nacional ou internacional. Non creo que as razóns dos consumidores galegos de prensa impresa sexan moi distintas. Cómpre ter en conta, a este respecto, a importancia económica da publicidade local (e os clasificados) nos balances das cabeceiras galegas. E tamén, por exemplo, o peso que supoñen as gorentosas promocións de libros e dvds no crecemento de Público ou no sostemento das cifras de venda de El País, ABC e El Mundo. E dende logo, a información local (que é a máis custosa de producir) era a parte máis frouxa do Xornal; e as súas promocións eran moi pouco atractivas (Mediapro leva gastada unha millonada en repartir produtos con Público). Queiramos ou non, na actual etapa de agonía da prensa diaria escrita as cousas funcionan así.

Proxecto xornalístico vs proxecto político?
No xornalismo, cada vez máis (e na rede, coa multiplicidade case infinita de opcións) a clave está na calidade, na singularidade, nos contidos diferenciados. Tamén nisto que denominamos prensa en clave de país o que conta por riba de todo é a calidade. Creo que o Xornal facía bo xornalismo, o mesmo que Vieiros e o mesmo que A Nosa Terra nos seus mellores anos (sobre todo cando deixaba á marxe o seu compoñente máis sectario).

A representación social é unha interpretación da realidade que está destinada a ser interiorizada por determinados compoñentes dun grupo e en consecuencia sempre inclúe a presuposición de lexitimidade ante os membros do grupo a quen está destinada. Un proxecto xornalístico representa a unha comunidade de lectores que se identifica con el, que se identifica cunha maneira de ver o mundo e cunha maneira de contalo. O xornal adquire un compromiso con eles, que é sobre todo un compromiso coa verdade e coa honestidade intelectual. A credibilidade pode ser un valor conxuntural, pero os xornais necesítana cun carácter perdurable e constante e lles resulta imprescindíbel cando se introducen cuestións que poden poñer en entredito algún dos referentes esenciais. Os xornais establecen de xeito tácito un contrato cos seus lectores, un compromiso no que se sustenta a súa credibilidade. Os diarios, nunha estratexia de credibilidade, de autorrepresentación como pluralistas e de ofrecedores dun trato xusto e equilibrado dos conflitos que tratan, adquiren pragmaticamente un compromiso cuns lectores determinados (os seus). Con eles comparte unhas proposicións básicas como integrantes dun mesmo grupo (co lector-modelo, que diría Eco no seu Lector in fabula).

Interésame sobremaneira o debate sobre a función dos medios de comunicación como creadores de indentidades (nacionais ou grupais de calquera caste). E interésame o mecanismo polo que esta función lastra ou non o traballo xornalístico e limita a calidade ou a credibilidade do produto, como apuntaba Arume. Interésanme as costuras, polo tanto, e a súa visibilidade. Porque os proxectos políticos e xornalísticos están sempre ligados, queiran ou non, porque ambos os dous existen na sociedade, e as costuras existen inevitablemente. Todo movemento social implica un proceso de construción social da realidade, e polo tanto un conflito simbólico. os movementos sociais non son vistos simplemente como portadores de ideas e significados existentes que se orixinan en acordos estruturais, eventos non preparados ou ideoloxías. Pola contra, os actores dos movementos son vistos como axentes significativos activamente ocupados na produción e mantemento de significados para os participantes, os antagonistas, os espectadores ou observadores.

Creo, ademais, que a pregunta a respecto de que foi antes, o ovo ou a galiña, o movemento político ou a produción de significados (na que os medios xogan un papel fulcral), é pouco útil, xa que se trata do mesmo proceso e todos os seus elementos se retroalimentan continuamente. Neste senso, Para Polleta e Jasper, as identidades colectivas caracterízanse por xurdir dunha construción constante e dinámica froito de interacción cunha variedade moi ampla de actores: a identidade colectiva describe comunidades tanto concretas como imaxinadas, implica un acto de percepción e construción así coma o descubrimento de vencellos, intereses e fronteiras prexistentes. É fluído e relacional, agromando de interaccións cun gran número de diferentes audiencias (espectadores, aliados, opoñentes, medios e autoridades) en lugar de estar fixos.

A autonomía do campo xornalístico
Porén, como xornalista quero reclamar tamén a autonomía do campo xornalístico (aplicando aquí a terminoloxía de Bourdieu, como lembraba Arume). Non só por un prurito profesionalista, senón porque si estou convencido de que a dependencia que moitos produtos xornalísticos establecen cunha supostas funcións de construción social ou política (ou as dependencias con respecto aos intereses privados ou corporativos dos seus propietarios) merman a súa calidade e debilítanos diante da sociedade, fanos menos cribles e danan a súa lexitimidade.

Acordoume a magnífica obra de Antón Figueroa na que afirma que “a historia da literatura galega, como a de moitas outras literaturas, como a da literatura en xeral, é a historia dunha ambición permanente: a conquista da liberdade. Liberdade dentro do marco cultural, liberdade fronte aos seus deberes políticos…” e penso que o xornalismo debe reclamar tamén esa autonomía perante ao campo político. Figueroa explica que “a partir da segunda metade do século XIX os escritores dos espazos máis desprotexidos teñen, en realidade, que conquistar simultaneamente dúas formas de independencia: unha independencia política, para dar forma á nación política (…) e unha independencia propiamente literaria (…) participando coas súas obras no enriquecemento literario”.

Creo que en moitos dos proxectos xornalísticos concibidos en clave de país (os que houbo, os que non chegaron a nacer e algúns que se poden estar construíndo) pesou en exceso a consciencia da súa responsabilidade política. Antón Figueroa lembra que Antón Figueroa: “un nivel grande de consciencia e de politización tende a converter os produtos culturais nunha ferramenta de construción da identidade cultural e tamén política, aínda que esta identidade política non estea claramente definida nin deseñada”. A ese respecto Dieste escribiu que “unha cultura non se fai gabándoa”, é dicir, que unha cultura artística non se fai dende o campo político, senón dende o campo artístico. E penso ás veces que quizais ao xornalismo galego lle cómpre un Mourullo que leve a cabo unha renovación estética e formal, que reclame unha autonomía do xornalismo fronte ás función políticas e de construción nacional que se lle apoñen.

Non creo que este fora o principal problema do Xornal, pero si que creo que é unha recomendación que se lles debería facer a todos os produtos comunicativos e culturais que, entendidos en clave de país, queiran chegar ao país (a todo o país). O reto debe ser facer país sen falar do país. É máis complexo, pero é a única forma.

Publicado en nacionalismo, xornalismo | Comentarios desactivados en Proxecto xornalístico e proxecto político

A forza dos lectores

A finais da década dos oitenta Xerais comezou a empregar o lema “A forza dos lectores”, salientando que a editorial se construía dende abaixo, emerxendo, coas achegas dos autores e das persoas que mercaban os libros publicados. O lema, como todas as apelacións que se adoitan facer ao dinamismo da sociedade galega, pecaba dun punto de inxenuidade, pero reflectía de maneira positiva a vontade de construír de maneira colaborativa, coa forza dos lectores e da cidadanía, estruturas e espazos culturais de noso, alternativos ao sistema castelán.

Os medios de comunicación representan sempre un grupo social entendido como conxunto de lectores que se senten representados na maneira de ver o mundo dese medio, na lingua empregada, nos temas que considera relevantes ou nas interpretacións e análises prospectivas dos distintos procesos sociais. Un medio de comunicación é un produto, que se ben non é equiparable á outras producións materiais e simbólicas pola súa función política e de creación de discursos sociais, require, ao igual que outras producións, de ingresos económicos para o seu funcionamento. Isto é unha obviedade. Non me quero repetir ao dicir novamente que un xornal, ou ben o sosteñen os lectores, ou ben o sostén a publicidade, e quen paga manda.

Haberá quen apunte que en Galicia hai medios de comunicación sostidos artificialmente, a través de achegas de financiamento público determinado pola afinidade ideolóxica. E é certo. O mercado de prensa en Galicia é artificial, é irreal, non está determinado pola calidade dos xornais nin pola súa aceptación social. Esa, a reclamación de que as axudas á prensa se rexan por criterios obxectivos e non suxeitos á obediencia política, é unha pelexa que haberá que seguir dando. Pero mentres hai que ser conscientes de que se o grupo de persoas que aparentemente reclamamos medios de comunicación en galego, ou medios de comunicación en clave de país, ou medios de comunicación de esquerdas, imos ter que establecer un compromiso que vaia máis aló das palabras, dos manifestos ou das manifestacións. Un compromiso económico.

Non me refiro a grandes achegas, falo de que unha comunidade de lectores máis ou menos ampla e activa: mil, dúas mil, tres mil persoas, achegue unha cantidade asumible por todo o mundo (50 euros, por exemplo, dous euros cada mes) para soster un medio de comunicación, ben como subscrición, ben como achega voluntaria. Ese camiño, a forza dos lectores, é o que parece ter escollido Sermos Galiza, e tamén Son Radiofusión. Pode facerse mellor ou peor, e o chamamento pode obter resultados ou non, pero ese é o camiño. É, a través de subscricións, o que permite sobrevivir, aínda que sexa de maneira precaria, a Tempos Novos (case dous mil asinantes) e Novas da Galiza (ao redor de mil).

Xa dixen algunha vez que no novo escenario dixital, os medios deben entender que os mecanismos de financiamento mudan totalmente. Deben entender que para sobrevivir deben buscar unha promiscuidade de ingresos que inclúa pago por lectura e subscricións (como comezan a facer os grandes xornais de referencia en todo o mundo), crear hábitos e mercados para a publicidade local (procurando fórmulas publicitarias innovadoras e axeitadas ao seus contexto), facer campañas de apoio entre os seus lectores, e mesmo procurar outras vías de obtención de ingresos, dende a publicación de medios de nicho ou a produción de contidos para outros medios.

Se non hai este compromiso real se cadra teremos que asumir que a sociedade galega non quere ou non necesita este tipo de medios de comunicación, e polo tanto deberemos concluír que as manifestacións públicas de dó, e as mobilización a prol da lingua son unha mostra de hipocrisía. Ou concluír, no mesmo sentido, que esa sociedade civil galega en realidade está moi cómoda lendo, mercando e lendo o seu nome ou o do seus colectivo ou sigla en La Voz ou no Faro. Se cadra o problema é ese e todo o demais é literatura. Eu, que son un inxenuo, vou pensar que non é totalmente así.

Publicado en internet, xornalismo | 9 Comentarios

O peche do Xornal e a inexistencia de Galicia

A comezos da década dos oitenta Esquerda Galega advertía nunha das súas ponencias políticas que “a ausencia dunha auténtica rede de comunicación (creación e difusión de información, de contidos artísticos, literarios e científicos) de ámbito galego frea a aparición dunha opinión pública galega capaz de propoñerse problemas e prioridades e de debater criterios e alternativas para o seu país. A relación social de comunicación é imprescindíbel para o autorrecoñecemento da colectividade galega como comunidade nacional diferenciada, con problemas específicos frente ao Estado, e tamén con contradicións internas propias como corresponde a toda sociedade”. Trinta anos despois a situación mesmo empeorou, segue sen haber un espazo galego de comunicación e apenas hai en Galicia medios de comunicación en galego ou que nin sequera interpreten a realidade en clave de país. Os peches de Vieiros, na rede, e de A Nosa Terra, Galicia Hoxe e Xornal, no papel, son unha mostra das dificultades impostas polo contexto, pero tamén da debilidade, egoísmo e conformismo da tan reclamada sociedade civil galega.

Na súa tese de doutoramento sobre a construción da identidade catalá na prensa da Transición Xavier Giró Martí analiza as cabeceiras na medida na que toman a Catalunya ou a Madrid como centro e no espazo que constitúe o foco do seu interese. Giró Martí afirma que mentres que El País mira a periferia dende o centro, El Periódico mira o centro dende a periferia, La Vanguardia ve a periferia dende o centro (malia estar fisicamente na periferia), e finalmente o Avui mira o seu centro (Catalunya) dende o centro (Catalunya). Todos os indicios apuntan a que a sociedade galega non é abondo madura para soster e consumir medios de comunicación que teñan a Galicia como centro do seu discurso informativo, é dicir, que observen o mundo dende o seu centro (Galicia), haberá que comezar a asumir que isto é así, que non damos para máis. Somos febles, miramos só polo noso, malvendemos os nosos compromisos á primeira oferta -por cativa que sexa-, e en realidade todo isto que proclamamos con tantas palabras impórtanos ben pouco.

É moi habitual que en situacións coma esta se multipliquen as reaccións de a) queixa e xustificación nos ataques do exterior, ou b) autoflaxelación e invocación e dúbidas sobre a forza da sociedade civil (como a miña). Non valen de moito nin unha reacción nin a outra. Cómpren respostas propositivas e concretas. Se se analizan os distintos proxectos comunicativos con discursos galeguistas que agromaron e morreron na Galicia das tres últimas décadas, hai que chamar a atención tamén sobre os erros de xestión que existiron en todos os casos, canda ás dificultades impostas pola ausencia de apoio dos poderes públicos e o nulo interese emprestado polo empresariado galego.

Pero tamén hai que poñer o foco na incapacidade da sociedade galega máis activa e consciente da súa identidade para xerar medios de comunicación que os representen, que dean voz aos actores ocultados polos demais medios e que poidan supoñer un contrapoder. É a incapacidade de xerar unha modernidade galega, unha visión do mundo contemporánea, propia do século XXI pero que parta da identidade de noso. Xa a finais dos anos oitenta unha outra ponencia política de EG advertía que “a modernidade chegou á sociedade galega, pero chegou eivada por grandes fenómenos desnaturadores. Non foi produto dunha evolución interna, que partira do propio e se contrastara e beneficiara da necesarias e inevitábeis influencia externas. Pola contra, a modernidade cultural chegou a Galicia da man da dependencia económica e a subordinación política e baixo o consecuente dominio cultural dunha fala castelá, empobrecedora por allea”. Nada se avanzou -todo o contrario- dende entón.

A principal achega de Gramsci estivo centrada no proceso necesario para acadar a hexemonía -o dominio e a dirección intelectual e moral da sociedade-, que ten sempre o seu cerne na superestrutura para a constitución dun bloque histórico -unha unidade de forzas sociais e políticas diferentes-, que se forma e se mantén unido a través da concepción do mundo que ela trazou. Gramsci estaba convencido de que “un grupo social pode, e tamén debe ser dirixente xa antes de conquistar o poder gobernamental” e neste proceso os medios de comunicación xogan un papel fulcral, o mesmo que a cultura e en xeral todas as vías de xeración e diseminación de discursos. Galicia non existirá sen medios de comunicación que a entendan como espazo uniforme e diferenciado.

A nación debe ser entendida, polo tanto, como proceso de construción nacional, como categoría práctica non reificada. A nación non é outra cousa que un proceso de construción de significados (meaning work) e dun espazo político para a participación democrática, unha loita sobre a produción de ideas e significados de mobilización e contramobilización. Nos últimos anos diversos autores investigaron a importancia da acción dos medios de comunicación de masas para a construción nacional. Por exemplo, Philip Schlesinger analizou a o papel desempeñado polos medios no proceso de devolución da autonomía política de Escocia nos anos noventa: “Os media escoceses (imprensa, rádio e televisao) desempenharam um papel fundamental na manutençao do assunto da devoluçao na agenda, tanto antes da criaçao do Parlamento como posteriormente em moldar as percepçoes públicas do novo desenho constitucional que saiu das eleiçoes de 6 de Maio de 1999”. Porén, en Galicia o nacionalismo e o galeguismo foron incapaces nos últimos trinta anos de xerar un discurso equivalente que fose quen de mobilizar a maioría dos galegos, xerando un sentimento amplo de pertenza a unha comunidade nacional.

Vanse perdendo batallas e desaparecen as febles estruturas que existían, nunha caste de demolición. Para os medios de comunicación ábrese nestes anos un reto que mudará o seu rostro nas vindeiras décadas: a transición completa aos soportes dixitais e a reformulación dos modelos de negocio das empresas informativas. Para ben ou para mal ese é o escenario e nalgúns aspectos devolve a carreira á casilla de saída. Lois Pereiro escribiu que a demolición é o ferro que nos arma. Os medios cun discurso centrado en Galicia teñen na rede o novo campo de batalla, se cadra o derradeiro.

Publicado en prensa, xornalismo | 3 Comentarios

Breivik non está tolo, defende unha ideoloxía

Lin o documento de Anders Breibik ao día seguinte da matanza. Supoño que ler é moito dicir, pois apenas lle dediquei unha hora a revisar as 1500 páxinas do texto, por partes puramente fantasioso, por partes terrible, ao describir detalladamente e en frío como ía levar a cabo os asasinatos, por partes egomaníaco (por exemplo a longuísima auto-entrevista que o pecha). Pero por partes resultaba moi revelador.

Xa se incidiu noutros lugares no paradoxal que resulta que se lle apoña a Breivik a condición de perturbado ou tolo -obvia tendo en conta tanto o que fixo como moitas das cousas que escribiu- que no entanto non se lles aplica a outros terroristas, vinculados de inmediato á ideoloxía que din defender, sexa o fundamentalismo islámico ou o nacionalismo. Breivik ataca principalmente o que denomina marxismo cultural -con orixes variadas, entre as que Breivik destaca a Gramsci, a Lukács ou á Escola de Frankfurt- ao que acusa de estender unha ideoloxía favorable ao multiculturalismo. Breivik defínese como “conservador revolucionario” e “economicamente liberal”, ao tempo que sitúa a Escola de Viena coma o seu principal referente: “Cultural conservative, revolutionary conservative, Vienna school of thought, economically liberal“. Se quixesemos ser demagogos, poderíamos estender sobre estas ideoloxías parte da responsabilidade do sucedido.

Pero o que máis me interesou do texto de Breivik foi a atención que empresta en todo momento á accion dos medios de comunicación, en especial dalgúns que el sitúa na órbita dese marxismo cultural. Breivik acusa aos medios e aos xornalistas de ser o principal instrumento da extensión das ideas de tolerancia e multiculturalismo que el detesta e de atacar o seu pensamento conservador, nacionalista e capitalista: “the Marxist (cultural Marxist) revolutionary disciplines (disciplines of the Frankfurt school) are not limited to sociology, however; philosophy and journalism are highly affected by the same level of Marxist indoctrination. Their academic weapons are to deliberate spread their falsified and corrupted Marxist world view through statistics, reports and articles with the aim to glorify the Marxist/multiculturalist world view and to effectively undermine nationalistic/conservative/capitalist thought. These individuals must not be underestimated as they are usually very influential in society (which is the reason why 95% of them are categorised as category B traitors)“.

De feito, sitúa tanto a profesionais coma a redaccións e facultades de comunicación e congresos científicos como obxectivo principal dos seus ataques, ao mesmo nivel que parlamentos e mesquitas: “Any Western European state media channel HQ (cultural Marxist/multiculturalist propaganda centers). Any mainstream Multiculturalist media HQ (preferably left wing). Certain university/college faculties; faculty of journalism, sociology, political science. Also faculties housing so called ‘diversity or middle eastern studies’. These are notorious cultural Marxist/multiculturalist nests for tomorrow’s leaders“.

Ao ler isto veume a cabeza outro texto, redactado hai uns 35 anos: o informe da Comisión Trilateral -formada por institucións, empresas e intelectuais dos Estados Unidos, Europa e Xapón co obxectivo de asegurar o dominio dos valores capitalistas occidentais- elaborado en 1975, que alertaba sobre o “perigo” que para a estabilidade do sistema supuña a excesiva autonomía dos xornalistas e dos propios medios de comunicación. A Trilateral celebrou unha importante xuntanza en maio de 1975, xusto despois da revolución portuguesa, e coa perspectiva dunha vitoria electoral da esquerda (cunha importante presenza comunista) en Italia e Francia. Na reunión acordáronse unha serie de recomendacións que comezaron a ser exercidas despois da vitoria de Carter en novembro de 1976: descentralizar a administración pública, converter os Parlamentos en órganos máis técnicos e menos políticos, personalizar o poder para estimular a identificación dos cidadáns e reducir as súas esixencias de participación, diminuír a influencia dos xornalistas nos medios de comunicación, reducir os recursos financeiros postos a disposición das Universidades… Toda unha folla de ruta aplicada polo pensamento conservador e o neoliberalismo nas décadas seguintes.

A respecto dos xornalistas, o texto da Comisión advertía de que estes profesionais “posúen un papel crucial como definidores dunha das dimensións centrais da vida pública. Por tanto, os medios convertéronse nun poder autónomo. Falouse moito sobre o cuarto poder, pero na actualidade estamos a ser testemuñas dun cambio crucial polo que a profesión tende a autogobernarse, de maneira que resiste as presións dos intereses financeiros ou gobernamentais”.

E o informe centraba as súas preocupacións, ao igual que Breivik, ademais de na acción autónoma e non controlada dos xornalistas, no perigo do ensino universitario libre e da investigación autónoma: “at the present time, a significant challenge comes from the intellectuals and related groups who assert their disgust with the corruption, materialism, and inefficiency of democracy and with the subservience of democratic government to “monopoly capitalism”. The development of an “adversary culture” among intellectuals has affected students, scholars and the media (…) In some measure, the advanced industrial societies have spawned a stratum of value-oriented intellectuals who often devote themselves to the derogation of leadership, the challenging of authority and the unmasking and delegitimation of established institutions”.

Breivik está tolo e o seu opúsculo -se hai que facelo- hai que lelo entre liñas, na procura das súas fontes, na procura da base ideolóxica que espertou nel tamaño odio e que o proveu dunha caste de xustificación para levar a cabo unha acción tan criminal e terrible. No seu texto hai auténticas barbaridades, pero unha boa parte das súas ideas e do proxecto de Europa cristiana, branca e neoliberal coa que soña é asumida nos seus discursos e programas por moitos partidos conservadores do continente, e non só pola Liga Norte italiana.

Publicado en revolución conservadora, xornalismo | Comentarios desactivados en Breivik non está tolo, defende unha ideoloxía